Portugal y los Presupuestos Generales del Estado para 2027: salarios, incentivos y vivienda como nuevos instrumentos para valorar a los trabajadores

Revalorización salarial: aumentar los salarios también puede reducir la carga fiscal

La revalorización salarial continúa ocupando un lugar destacado en la política fiscal destinada a las empresas.

Para 2027, la propuesta contempla una modificación del porcentaje de referencia del incentivo a la revalorización salarial, que pasa del 4,6 % al 4,5 %.

Este cambio resulta especialmente relevante porque implica que la decisión de incrementar los salarios no debe analizarse únicamente como un aumento de los costes de personal. Cuando se cumplan los requisitos legalmente establecidos, la revalorización de las remuneraciones puede estar asociada a ventajas fiscales para la empresa.

En la práctica, esto representa una oportunidad para que las empresas revisen con antelación sus políticas salariales para 2027.

En lugar de limitarse a preguntar «¿cuánto podemos aumentar los salarios?», sería conveniente plantear una cuestión más amplia:

¿Cómo podemos estructurar nuestra política retributiva para valorar a los trabajadores y, al mismo tiempo, aprovechar de forma eficiente los incentivos fiscales disponibles?

Este análisis cobra todavía mayor relevancia cuando se combina con otro instrumento: los incentivos de productividad.

Incentivos de productividad: una herramienta cada vez más relevante

Los incentivos de productividad, desempeño, participaciones en beneficios y gratificaciones de balance vuelven a adquirir especial importancia en la propuesta para 2027.

Está prevista la continuidad del régimen que permite, siempre que se cumplan las condiciones correspondientes, una exención de IRS y de cotizaciones a la Seguridad Social para incentivos de hasta el 6 % de la remuneración base anual del trabajador.

La medida puede representar una oportunidad muy interesante tanto para las empresas como para sus trabajadores.

Para la empresa, permite establecer mecanismos de recompensa vinculados a los resultados, al desempeño o a la productividad. Para el trabajador, puede suponer la percepción de una remuneración adicional en condiciones fiscalmente más favorables.

Pero existe un aspecto fundamental: no basta con denominar «incentivo» o «prima» a un determinado pago para poder beneficiarse del régimen.

La naturaleza del pago, la forma en la que se concede y el cumplimiento de las condiciones legalmente exigidas son determinantes. Por este motivo, estos mecanismos deben analizarse antes de atribuir las cantidades y no únicamente en el momento de procesar las nóminas.

Precisamente por ello, la revalorización salarial y los incentivos deben analizarse conjuntamente. Una política retributiva correctamente diseñada puede combinar incrementos de la remuneración base con componentes variables vinculados al desempeño y a los resultados de la empresa.

Vivienda para los trabajadores: una nueva dimensión de la política retributiva

Uno de los aspectos especialmente interesantes de los Presupuestos para 2027 es la utilización de la fiscalidad para incentivar la participación de las empresas en la respuesta a un problema que actualmente afecta a muchos trabajadores: el acceso a la vivienda.

La propuesta contempla incentivos fiscales relacionados con inmuebles destinados a vivienda de los trabajadores, incluida la posibilidad de que las empresas dupliquen la cuota de depreciación fiscal de los inmuebles destinados a esta finalidad.

Esta medida merece especial atención.

Durante muchos años, la remuneración de los trabajadores se ha considerado fundamentalmente desde la perspectiva del salario, el vehículo de empresa, el seguro de salud u otros beneficios complementarios. La presión existente en el mercado de la vivienda está provocando que la puesta a disposición de alojamiento pueda adquirir una mayor relevancia dentro de los paquetes de beneficios ofrecidos por las empresas.

La vivienda puede convertirse así en una herramienta de atracción y retención del talento, especialmente en aquellas zonas donde el coste del alojamiento representa una parte significativa de los ingresos de los trabajadores.

La propia política pública prevista para 2027 reconoce la importancia de esta materia, con inversiones significativas destinadas a la promoción y rehabilitación de viviendas y al incremento de la oferta habitacional.

Salarios, incentivos y vivienda: analizar la remuneración en su conjunto

El verdadero interés de estas medidas aparece cuando dejamos de analizarlas de forma aislada.

Pensemos, por ejemplo, en una empresa que pretende revisar en 2027 la remuneración de sus trabajadores. En lugar de concentrar todo el presupuesto disponible exclusivamente en un incremento salarial uniforme, puede resultar conveniente estudiar una combinación de:

  • revalorización de las remuneraciones base;
  • incentivos de productividad o desempeño;
  • participación en los resultados;
  • gratificaciones de balance;
  • beneficios relacionados con la vivienda;
  • otros beneficios extrasalariales adecuados a la realidad de los trabajadores.

Naturalmente, no existe una solución universal.

El modelo más eficiente dependerá de la estructura salarial de la empresa, del número y perfil de los trabajadores, de su política de recursos humanos, de sus resultados económicos y, sobre todo, del cumplimiento de los requisitos legales y fiscales asociados a cada beneficio.

Precisamente por ello, la planificación debería realizarse antes de procesar los incrementos salariales y los incentivos.

Los Presupuestos de 2027 pueden ser una oportunidad para revisar la política salarial

El aumento del Salario Mínimo Nacional hasta los 970 euros en 2027 constituye igualmente un elemento que las empresas deberán incorporar a su planificación salarial.

Pero la revisión de las remuneraciones no debería limitarse únicamente a la actualización de los salarios más bajos.

El incremento del salario mínimo puede tener efectos sobre diferentes niveles retributivos y hacer necesario un análisis global de la estructura salarial, especialmente cuando la empresa pretende, simultáneamente, cumplir los requisitos necesarios para beneficiarse de los incentivos relacionados con la revalorización salarial y con la concesión de incentivos o primas.

Por este motivo, el final de 2026 puede ser el momento adecuado para simular diferentes escenarios antes de adoptar decisiones para 2027.

Una diferencia aparentemente pequeña en el porcentaje de incremento, en el momento de concesión de un incentivo o en la forma de estructurar un determinado beneficio puede traducirse en una diferencia significativa en la carga fiscal y contributiva tanto para la empresa como para el trabajador.

Conclusión

La Propuesta de Presupuestos Generales del Estado para 2027 refuerza una tendencia cada vez más evidente: la remuneración de los trabajadores no debe analizarse únicamente a través del salario mensual.

Revalorización salarial, incentivos de productividad y beneficios relacionados con la vivienda pueden formar parte de una estrategia integrada capaz de conciliar tres objetivos tradicionalmente difíciles de alcanzar simultáneamente: valorar a los trabajadores, controlar los costes empresariales y mejorar la eficiencia fiscal de la remuneración.

Sin embargo, estos beneficios no son automáticos. Existen condiciones, límites y requisitos que deben verificarse en cada situación. Además, al tratarse todavía de una propuesta presupuestaria, las medidas pueden sufrir modificaciones antes de su aprobación definitiva.

El mensaje para las empresas es, por tanto, sencillo: 2027 no debería empezar en enero. La planificación salarial y fiscal debe comenzar todavía en 2026.

¿Cómo puede ayudar Nominaurea?

En Nominaurea podemos ayudar a las empresas a preparar sus políticas retributivas para 2027, combinando las vertientes fiscal, contable, laboral y de gestión de nóminas.

Un análisis previo permite evaluar diferentes escenarios de revalorización salarial, estudiar la posibilidad de conceder incentivos y otros beneficios y determinar su correspondiente impacto fiscal y contributivo antes de adoptar decisiones.

El objetivo es transformar los cambios previstos para 2027 en una oportunidad para construir una política retributiva más eficiente, competitiva y adaptada a la realidad de cada empresa.

Antes de aumentar salarios o conceder incentivos en 2027, merece la pena hacer números.